Hay que poner cara de escritor para que te crean.
No soy de esos escritores que vomitan sus emociones sobre el papel.
Primero, porque para eso está mi libreta. Y segundo, porque me aburriría soberanamente.
Prefiero esconderme detrás de una buena historia. De personajes que poco o nada tienen que ver conmigo, pero que terminan diciendo lo que yo nunca diría en voz alta.
En cada trama, dejo algo mío. Una forma de pensar, una herida, una duda, una carcajada. Filtradas, disimuladas, disfrazadas de ficción. Así la emoción es más honesta, porque no pide permiso.
Los Oportunistas nació de ahí: de mirar a los demás y, sin querer, reconocerme en ellos.
No escribo para confesarme. Escribo para entendernos un poco mejor, sin tanto drama.
Me llamo Alejandro Álvarez Villalón, y prefiero entretenerte a escupirte.

Comments are closed