Empecemos por lo básico: esto no es una columna de opinión para periodistas. No me pongo la chaqueta de experto —repletas las televisiones de ellos— para recitar datos que no he comprobado con mis manos. Sí, necesito información, pero mi compromiso es con lo que entiendo, lo que me molesta y lo que creo que puede mover a alguien a pensar… o a comprar, o a reír, o a mandarme a la mierda. No pasa nada: todo es válido.
¿Qué te vas a encontrar aquí? Opiniones agudas acerca de la actualidad —política, cultura, sociedad, o simplemente lo que me mueva en el momento en que lo escriba— redactadas desde la coherencia de un novelista: narrativas que pintan escenas, personajes y motivos. Nada de postureo académico ni de “opinador” de sobremesa. Si buscas confrontación, bienvenido; si buscas entretenimiento, bienvenido; si no buscas nada, bienvenido; y si lo buscas todo, bienvenido también.
Seré honesto, no contigo, sino conmigo. Contaré lo que pienso y por qué lo pienso. Y, del mismo modo, si me equivoco, lo diré.
Te ofreceré una lectura que pueda desafiarte, estimularte, y dejarte con ganas de la siguiente. O al menos entretenerte. Si te quedas, perfecto: escribo exactamente para ti. Si te vas, sin rencores. No soy tu marca de licor.
Firmado,
Alejandro Álvarez Villalón

No responses yet