Hace unos días, en una charla con mi hermano, sacamos a la luz una circunstancia, cuanto menos, curiosa: veíamos en la mirada de otros lo que nosotros no alcanzábamos a ver. Él había apreciado, en los ojos de alguien común a los dos, sentimientos de estima y respeto hacia mí; y yo, a su vez, en esa misma persona, lo había notado hacia él. Este fenómeno es completamente viable. No es nada insólito que generemos simpatía en un mismo individuo. Lo impactante fue constatar que ninguno de los dos habíamos sido capaces de percibirlo.
Quizá tenga una explicación biológica. Puede que la habilidad heredada de nuestros antepasados para fijarnos en los aspectos negativos nos haya hecho llegar hasta aquí. Esta capacidad de detectar peligros y amenazas con facilidad seguramente nos salvó como especie. Ahora bien, si tan evolucionados nos creemos, tal vez sea el momento de revertir esa inercia y empezar a desarrollar la capacidad de detectar señales positivas. Y ojo, no todas tienen que ver con lo guapos o listos que les parecemos al resto.
Tengo la firme convicción de que la figura del terapeuta ocupa el vacío que deja esa incapacidad. Más allá de dotarnos de herramientas para lidiar con traumas y conflictos, actúa como un espejo que refleja lo que no podemos ver. Leyendo la autobiografía de Bono —el cantante de U2, no el expresidente de Castilla-La Mancha—, me llamó la atención un pasaje de su vida en el que un periodista de Rolling Stone, después de pasar muchas horas escuchándole, le lanzó una reflexión sobre la relación con su padre. Según sus palabras, aquel planteamiento cambió por completo la imagen que tenía de él. Se puso otras gafas: la ternura y la compasión le otorgaron una visión más amable y, probablemente, más cercana a la realidad que la que el rencor le había impuesto durante años. Sin duda, es lo más parecido a ir al psicólogo y que, tras la victimización, te digan: «¿Y tú, has pedido perdón?».
A veces, fijarse en lo positivo consiste en ser más generoso con los demás y, por tanto, con uno mismo. Significa no quedar eclipsado por un egocentrismo oscuro, cargado de justificaciones y culpas. Implica arrojar algo de luz sobre lo que interpretamos, porque, si todo es percepción, que nos pille con el mejor de los filtros.
Alejandro Álvarez Villalón
Autor de Los Oportunistas
👉 Capítulo 1 gratuito en alejandroalvarezvillalon.com

One response
Me encanta la reflexión. Es cierto q tenemos una capacidad superior para detectar lo negativo que lo positivo. Quizá deberíamos hacer introspección y entender por qué hacemos esto y lo una vez lo hayamos visto, hacer el esfuerzo de poner el foco en lo bueno, lo positivo….. quizás así nos hagamos menos daño y nos convirtamos en mejores seres humanos.